Cada vez es más frecuente encontrar viviendas con instalaciones que aprovechan la energía solar como alternativa a la instalación eléctrica convencional, especialmente en casas de campo o viviendas alejadas de núcleos urbanos o en zonas poco accesibles.

El sol es una fuente de energía limpia e inagotable que proporciona luz y calor.

La luz solar (fotones) puede transformarse en energía eléctrica mediante paneles fotovoltaicos. El calor también puede ser aprovechado calentando el agua de un circuito que proporciona agua sanitaria y calefacción.

Sin embargo, el aprovechamiento de la energía solar está condicionado por la climatología y la fuerza e incidencia de los rayos solares en cada zona y estación del año.

En invierno tenemos menos horas de luz por lo que se recibe menos energía, sin embargo aumenta el consumo por la necesidad de iluminación y calefacción. Además tenemos largos periodos de mal tiempo que dificultan la recepción de los rayos solares.

Es por esto que se suele aconsejar la instalación de un generador de apoyo en la instalación de energía solar. De este modo el generador de apoyo funcionaría de forma similar a un grupo de emergencia por fallo de red, pero entrando en servicio cuando la carga de las baterías sea baja debido a una recepción insuficiente de energía solar.

En una instalación mixta solar-grupo electrógeno tenemos la opción de instalar un generador con arranque manual (y accionarlo nosotros cuando lo estimemos oportuno) o, lo más recomendable, un generador con arranque eléctrico y centralita que permita automatizar el arranque/parada. La máquina se pondrá en marcha cuando la carga de las baterías baje y la conmutación se produce a través de un inversor/cargador. Una de las principales ventajas de incorporar un generador a una instalación de energía solar es que alarga la vida de las baterías al evitar descargas profundas (normalmente por debajo de 20%) que acaban dañándolas.

 

¿Qué es un inversor/cargador/regulador?

Un inversor/cargador/regulador en una instalación fotovoltaica tiene dos funciones. Primero, recibe la corriente y la transforma al voltaje de las baterías (12V ó 24V) para ser almacenada y más tarde la vuelve a transformar para ser consumida a  220V-240V. Por otra parte , carga las baterías a la velocidad y hasta el nivel adecuados para evitar sobrecargas.

Características del generador de apoyo.

Si nos decidimos por un generador de arranque automático (lo más recomendable), la máquina, al igual que los grupos de emergencia, debe cumplir varios requisitos:

  • Ser capaz de realizar correctamente el arranque/parada mediante un conmutador exterior (inversor).
  • Realizar varios intentos de arranque sin afectar a la batería.
  • Realizar un autodiagnóstico de funcionamiento con alarmas en caso de fallo.
  • Ser programable de forma que el propietario pueda decidir en que períodos u horarios no debe entrar en servicio.
  • Las revoluciones por minuto no son relevantes, pero al ser un generador que va a entrar en servicio ocasionalmente no merece la pena comprar uno a 1.500 r.p.m (estos grupos son interesantes cuando van a hacer muchas horas) ya que son más caros y voluminosos, por lo que lo más lógico es optar por uno a 3.000 r.p.m.
  • Podemos escoger uno de gasolina o diesel pero debemos tener en cuenta que, aunque en ambos casos hace falta un mantenimiento periódico, en el caso de la gasolina debemos arrancarlo con bastante frecuencia para evitar que el combustible se degrade en el circuito y dañe el carburador, lo que supone el doble trastorno de quedarse sin energía y tener que realizar la reparación. No obstante, aunque lo ideal sería un diesel, hay que tener en cuenta que el coste es mayor que el de gasolina. Si no queremos gastar mucho, siempre es mejor optar por un buen gasolina que por un diesel de baja calidad.

Todo esto se debe tener en cuenta si decidimos automatizar el arranque, si por el contrario nos decidimos por uno manual, sólo debemos considerar los dos últimos puntos. En este caso deberemos estar pendientes de arrancarlo cuando este nublado o las baterías tengan poca carga, lo que es un problema si no estamos en casa. Si llegan a descargarse, tendremos que usar el generador para dar servicio a los aparatos y electrodomésticos directamente y si no tiene potencia suficiente tendremos que alternar su uso.

 

Potencia del generador de apoyo.

Respecto a la potencia que debe tener el generador, dependerá de varios factores como la cantidad y el tipo de baterías, la capacidad del inversor/cargador pero también de la forma en que se ha diseñado la instalación. Como norma general tendremos que fijarnos en la potencia que demanda el inversor instalado, que no debe superar el 80% de la potencia ofrecida por el generador. Así, si el inversor demanda 4.000 vatios, necesitaremos un generador de 5.000 vatios. Debemos asegurarnos que la máquina ofrece realmente esa potencia. Las denominaciones comerciales de las máquinas muchas veces son engañosas y no siempre un grupo que se denomine 5000 va a proporcionar 5.000 vatios de potencia continua. Fíjese siempre en la ficha técnica.

Si, por ejemplo, la instalación fotovoltaica da servicio a la vivienda (agua caliente, calefacción, electrodomésticos) pero no al jardín (bombas de riego, iluminación exterior, etc.) y la instalación se ha diseñado de forma que sea el generador el que ofrezca potencia a esto último, deberemos hacer un cálculo óptimo para atender la demanda total.

 

Mantenimiento del generador de apoyo.

Puesto que es un generador que va a trabajar en caso de falta de luz solar, es importante mantenerlo en buen estado para que funcione correctamente llegado el momento. Es recomendable programar una revisión anual por un profesional a principios de otoño para estar preparados para los meses más fríos. En esa revisión su técnico habitual sustituirá el aceite y los elementos filtrantes y realizará una comprobación del funcionamiento. Durante el resto del año, bastará con arrancar la máquina durante una media hora cada mes y mirar los niveles de aceite y combustible.